Sébastien Ogier selló su victoria en el Rally de Grecia con la frialdad de quien ya conoce los podios del Campeonato Mundial de Rally (WRC) de memoria. El piloto francés de Toyota Gazoo Racing sumó un triunfo clave este fin de semana mientras su principal rival, el belga Thierry Neuville, vio cómo un accidente arruinaba su jornada en territorio griego y recortaba su ventaja en la cima del campeonato.

El Rally de Grecia, también conocido como Rally Acrópolis, es una de las pruebas más brutales del calendario del WRC. Los caminos de tierra y piedras sueltas del Peloponeso, la región del sur griego donde se concentra el recorrido, han sido históricamente el escenario donde los coches y los nervios se quiebran por igual. Esta edición lo confirmó con el protagonista más inesperado: Neuville, uno de los favoritos al título, no pudo completar su camino sin contratiempos.

La victoria de Ogier tiene un peso que va más allá del resultado del fin de semana. El piloto francés ya acumula ocho títulos mundiales en rally y sabe leer una carrera como pocos. Con el accidente de Neuville, quien compite bajo los colores de Hyundai Motorsport, la diferencia en la cima de la clasificación general se redujo, reabriendo una disputa que comenzaba a inclinarse hacia el belga.

El WRC, para quienes no siguen el automovilismo de cerca, es el equivalente en rally a lo que la Fórmula 1 es en pista de asfalto: un circuito anual de competencias en distintos países y superficies, donde los coches enfrentan barro, nieve y tierra en la misma temporada. Chile fue sede de esta competencia con el Rally de Chile Biobío entre 2019 y 2023, dejando una comunidad de aficionados que sigue el certamen con atención.

La batalla por el título vuelve a estar abierta y con el resultado en Grecia, Ogier se pone en posición de pelear por un noveno campeonato mundial.