El expresidente Gabriel Boric aprovechó la presentación del libro “La Resaca”, del sociólogo Eugenio Tironi, para hacer una revisión crítica de su administración y del rumbo actual de la izquierda chilena. El exmandatario analizó la lectura que su sector hizo del escenario político al llegar a La Moneda.
Boric reconoció que ya existían señales relacionadas con el desgaste del proceso constituyente, el aumento de la preocupación por la seguridad, las dificultades económicas y la incertidumbre posterior al estallido social y la pandemia. “Advertían del cambio de escenario… esos signos —puedo evaluarlo a raíz de las lecturas y de la reflexión del Gobierno— no fueron leídos con la ponderación adecuada”, afirmó.
El exjefe de Estado también revisó decisiones que su sector respaldó durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera, entre ellas los retiros de fondos previsionales. “Sí creo que los retiros fueron un gran error, y es de las cosas que en política me parece que estuvieron mal”, sostuvo.
Boric sumó a esa reflexión el uso de acusaciones constitucionales durante aquel período y planteó que la izquierda debe evitar recurrir a prácticas que posteriormente cuestionó cuando fueron utilizadas por sus adversarios políticos. En materia de seguridad, el expresidente defendió las políticas impulsadas por su administración, pero admitió una debilidad política más profunda: el progresismo no logró ser suficientemente creíble frente al problema de la delincuencia.
“No fuimos creíbles. Y ese es un tema que el progresismo y la izquierda tienen que tomar como bandera; la seguridad es un derecho principal para el ejercicio de los otros derechos y, además, la utilización de la fuerza por parte del Estado no solamente es legítima, sino que es necesaria”, señaló.