La película del estudio Ghibli vuelve a cines chilenos el jueves 16 de abril en una copia remasterizada. Se trata de una oportunidad única para apreciar el talento extraordinario de su director: Hayao Miyazaki.
Por Ernesto Garratt La noche del 23 de marzo de 2003, mientras la Academia de Hollywood celebraba su gala anual con la pompa de siempre, los organizadores buscaron en vano entre el público a Hayao Miyazaki. Su película, El Viaje de Chihiro, acababa de ganar el Oscar a Mejor Película Animada —la primera producción dibujada a mano en conseguirlo— y su director no estaba.
Desde Tokio, el estudio explicó con cierta incomodidad que Miyazaki estaba muy ocupado trabajando en su siguiente proyecto. Era una mentira cortés.
Cuatro días antes, el 19 de marzo, los primeros misiles estadounidenses habían caído sobre Bagdad. Miyazaki, que de niño había visto el cielo de Utsunomiya encenderse de naranja mientras su familia huía de los bombardeos aliados sobre Japón, sabía perfectamente lo que significaba que una potencia decidiera arrasar una ciudad desde el aire.
No iba a ir a ninguna fiesta. La verdad no salió a la luz de inmediato.