Dos terremotos consecutivos, de magnitud 7,2 y 7,5 respectivamente, golpearon el norte de Venezuela el pasado miércoles, y las cifras de víctimas no dejan de crecer mientras avanzan los trabajos de remoción de escombros. Hasta las 18:00 horas de este sábado, el balance oficial contabiliza 1.430 muertos, 3.238 heridos y 3.142 familias que perdieron sus hogares.
Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional venezolana, entregó el recuento más reciente. La dimensión real de la catástrofe puede ser aún mayor: Zoe Brennan, portavoz de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), agencia de la ONU, estimó el viernes que hasta 6,76 millones de personas podrían haber resultado afectadas por los sismos.
La respuesta internacional se movilizó con rapidez. Venezuela recibió 17 vuelos con más de 1.600 integrantes de equipos de rescate, y en las próximas 24 horas se esperan 25 vuelos adicionales. Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, confirmó la llegada de rescatistas desde El Salvador, México, República Dominicana, Suiza, Ecuador, España, Chile, Colombia, Países Bajos, Italia y Estados Unidos, con otros 10 países que se incorporarían próximamente. Cientos de venezolanos también se organizaron de forma voluntaria para las labores de rescate y la recolección de donaciones.
Desde el miércoles, la zona registró 432 réplicas. La más reciente ocurrió este sábado a las 15:20 horas: un sismo de 4,8 grados que se sintió en Caracas, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos.
Estados Unidos destinó un paquete inicial de 100 millones de dólares a la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) y otros 50 millones a organizaciones que operan sobre el terreno, con un nuevo aporte previsto para la semana que viene. La propia OCHA movilizó 15 millones de dólares adicionales desde su Fondo Central para la Respuesta a Emergencias. El club de fútbol español FC Barcelona anunció, además, una donación de 100.000 euros para los damnificados.
