La imposición de retenciones bancarias de hasta cinco días hábiles sobre transferencias electrónicas se ha consolidado en 2026 como pilar de las nuevas políticas de seguridad financiera ante el crecimiento sostenido del fraude digital. Este mecanismo, respaldado por la Expedited Funds Availability Act, otorga a los bancos en Estados Unidos la facultad legal de demorar la disponibilidad de fondos para verificar la legitimidad de las operaciones, afectando la experiencia de miles de usuarios al gestionar pagos y presupuestos.

Las entidades financieras, conforme lo establece la Expedited Funds Availability Act y según la Oficina del Contralor de la Moneda, pueden retener fondos depositados mediante transferencias electrónicas por un periodo razonable que en condiciones específicas –tales como cuentas nuevas, montos elevados o movimientos inusuales, incluyendo depósitos móviles, pagos en cajeros de terceros y sumas superiores a varios miles de dólares– puede extenderse hasta cinco días hábiles. La normativa vigente desde 1987 y sus actualizaciones bajo regulación federal apuntan a proteger tanto al consumidor como a la entidad financiera frente a eventuales fraudes, rechazos o errores en la transacción.

El auge del fraude digital ha impulsado a los bancos a reforzar los controles sobre la existencia de fondos y la legitimidad de cada operación. Entre los factores que disparan la retención figuran cuentas recién abiertas, historiales con sobregiros, depósitos atípicos —como recibir USD 10.000 en una sola transacción— o primeras transferencias entre personas sin antecedentes conjuntos.

Según la Reserva Federal, la autoridad monetaria estadounidense, los bancos pueden ejercer su facultad de retención cuando una transacción presenta señales de alerta, con el objetivo de minimizar los riesgos de fraude y pérdidas. Uno de los principales motivos de confusión para los clientes es la diferencia entre el saldo total y el saldo disponible.

Aunque el dinero transferido puede aparecer reflejado en el saldo de la cuenta, este permanece bloqueado hasta que la entidad autoriza su liberación tras completar los controles internos. La Oficina del Contralor de la Moneda precisa que el saldo disponible es el monto que el cliente puede retirar o transferir, mientras que el saldo total incluye fondos aún sujetos a verificación.