El sábado cerró la fase grupal del Mundial 2026, disputado en Estados Unidos, México y Canadá, con 32 selecciones clasificadas para los dieciseisavos de final. En dos semanas de competencia, el torneo dejó dos historias que definen el momento del fútbol mundial: un jugador que sigue reescribiendo los libros y un continente que cambió el guion por completo.

Lionel Messi volvió a hacer historia en el partido ante Jordania. Con un gol de tiro libre, el capitán argentino se convirtió en el primer futbolista en marcar en siete partidos consecutivos de Copa del Mundo, una marca que ningún jugador había alcanzado en casi cien años de historia del torneo. La racha arrancó en los octavos de final de Catar 2022 y se extendió sin interrupciones por toda esta primera fase. Superó así el récord de seis encuentros que compartían el francés Just Fontaine, máximo goleador del Mundial de Suecia 1958 con 13 tantos, y el brasileño Jairzinho, quien anotó en todos los partidos del Mundial de México 1970.

El dato de los siete partidos consecutivos es llamativo, pero el número que mejor ilustra la magnitud de Messi es otro. Con 19 goles en total, el rosarino es el artillero más prolífico en la historia de las Copas del Mundo, con tres tantos de ventaja sobre el alemán Miroslav Klose, que hasta hace pocos años parecía un récord intocable con 16. En el torneo actual, Messi lidera la tabla de goleadores con seis anotaciones. El francés Kylian Mbappé, el también galo Ousmane Dembélé, el noruego Erling Haaland y el brasileño Vinícius Júnior van con cuatro.

Mientras Argentina afirmaba su candidatura, el otro protagonista de la fase grupal fue colectivo. Las selecciones africanas clasificaron nueve de diez equipos a la siguiente ronda, un rendimiento del 90% que no tiene precedente para ninguna confederación en la historia de los Mundiales. Marruecos, Senegal, Cabo Verde, Ghana, Camerún, Costa de Marfil, Nigeria, Argelia y Sudáfrica siguen en competencia. Solo Túnez no superó la fase inicial.

La comparación con otras confederaciones ilustra la dimensión del resultado. La CONCACAF, que agrupa a las selecciones de América del Norte, Centroamérica y el Caribe, clasificó al 50% de sus representantes. La AFC, la confederación asiática de fútbol, llegó al 22,2%. La OFC, que reúne a las selecciones de Oceanía, terminó sin ningún equipo en la siguiente ronda. La CONMEBOL y la UEFA, las dos confederaciones históricamente dominantes, rondaron el 83% y el 81% respectivamente.

El torneo opera bajo un formato ampliado de 12 grupos y mostró una competitividad inusual desde el arranque. Solo tres selecciones terminaron la ronda con puntaje perfecto de nueve puntos. Argentina fue una de ellas: los vigentes campeones del mundo ganaron sus tres partidos del Grupo J, incluyendo una victoria por 3 a 0 ante Argelia.