Justicia sexual: una tarea urgente en tiempos de retroceso 13.06.2026 13.06.2026 En el Mes del Orgullo, la defensa de los derechos LGBTQI+ adquiere una dimensión que trasciende el reconocimiento identitario. Esta columna aborda el concepto de justicia sexual como un marco para garantizar dignidad, autonomía, salud y ciudadanía plena para todas las personas, frente al avance de discursos y políticas que amenazan derechos conquistados.
A partir de evidencia internacional y de la realidad chilena, el autor plantea que la discriminación constituye también un problema de salud pública y reivindica la investigación, las políticas inclusivas y los sistemas de salud basados en derechos humanos como herramientas fundamentales para enfrentar las desigualdades persistentes. Imagen de portada: Sebastián Beltrán / Agencia Uno Junio suele ser un mes de celebración, memoria y reivindicación para las comunidades LGBTQI+.
Las marchas del orgullo recuerdan las luchas históricas contra la criminalización, la patologización y la exclusión social de las diversidades sexuales y de género. Sin embargo, en el contexto actual, el orgullo no puede comprenderse únicamente como una conmemoración identitaria o cultural.
También constituye una defensa activa de derechos fundamentales que hoy enfrentan amenazas crecientes a nivel global. En este escenario emerge con fuerza el concepto de justicia sexual.
La justicia sexual ha sido promovida en los últimos años por organizaciones internacionales como la World Association for Sexual Health (WAS), que la define como “un marco social, político y legal orientado a garantizar dignidad, autonomía corporal, igualdad de derechos y acceso equitativo a la salud y los derechos sexuales para todas las personas, sin discriminación, miedo ni estigma”. Pero la justicia sexual va más allá de la mera protección legal.