Los funerales del ayatolá Alí Jameneí, asesinado el 28 de febrero en ataques coordinados de Estados Unidos e Israel, comenzaron este viernes en Teherán bajo un dispositivo de seguridad sin precedentes. Cientos de altos cargos iraníes y extranjeros rindieron homenaje al clérigo en la primera jornada de una ceremonia que se extenderá durante seis días por cinco ciudades de Irán e Irak.
El féretro de Jameneí fue expuesto al público pasada la medianoche entre pétalos de flores, envuelto en la bandera iraní y con un turbante negro, símbolo de los descendientes del profeta Mahoma, según informó BioBío Chile. El sepelio está previsto para el jueves en Mashhad, ciudad del norte de Irán que alberga el santuario de peregrinos más sagrado del país.
Las autoridades prevén la participación de 20 millones de personas solo en Teherán, lo que superaría los 10 millones que asistieron en 1989 a las exequias de Ruholá Jomeini, fundador de la República Islámica y hasta ahora el funeral más multitudinario en la historia del país.
La operación de los actos está diseñada para transmitir unidad y continuidad del régimen. El eslogan "debemos levantarnos" cubre carteles por toda la capital, mientras Teherán opera en máxima alerta con restricción de vuelos y un perímetro de seguridad de un kilómetro y medio en torno a la mezquita Mosala, sede central de las ceremonias.
La escenografía de cohesión contrasta con la tensión interna. La represión de las protestas de enero dejó más de 7.000 muertos según organizaciones no gubernamentales con sede en el extranjero, y las secuelas de ese episodio no se han disuelto. Irán lleva meses en guerra abierta con Estados Unidos e Israel, y la muerte de Jameneí abre una pugna no resuelta por la sucesión del liderazgo en la República Islámica.
El impacto de esa disputa ya se proyecta fuera de Medio Oriente. La escalada entre Washington y Teherán presionó al alza los precios del petróleo en semanas recientes, afectando los costos energéticos de economías importadoras de crudo en América Latina, incluida Chile. La elección del próximo líder supremo iraní determinará si el país mantiene su postura de confrontación con Occidente o abre espacio para algún tipo de distensión, una variable que los mercados regionales seguirán de cerca en los próximos días.
