La muerte del pensador Jürgen Habermas este sábado, a sus 96 años, deja a Alemania sin uno de sus referentes intelectuales más importantes y un filósofo de renombre que acompañó los debates contemporáneos que sacudieron a su país y al mundo. "Puedo confirmarle que Jürgen Habermas ha muerto hoy.

De esto ha informado la familia. Ha muerto en su casa", señalaron a la agencia de noticias EFE desde la editorial alemana de sus libros, Suhrkamp.

Habermas, que recibió el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2003 por su trayectoria, falleció en su domicilio de Starnberg, en el sur de Alemania, pero fue Fráncfort, en el oeste germano, la urbe que marcó su biografía como pensador y filósofo. Allí formó parte de la llamada segunda generación de la Escuela de Fráncfort, esa hornada de intelectuales que continuaron con el legado de los fundadores del Institut für Sozialforschung (Instituto de Investigaciones Sociales), institución en la que entró en 1956 como asistente de Theodor W.

Adorno, otro de los grandes pensadores alemanes del siglo pasado. A partir de su formación junto a esos intelectuales que buscaron la aplicación del marxismo a teorías interdisciplinares sobre la sociedad, Habermas alcanzó el estatus que le daba en el día de su muerte la televisión pública ARD: "Una de las voces más influyentes y significativas de Alemania".

También fue profesor de Filosofía en la Universidad Johann Wolfgang Goethe de Fráncfort, aunque podría igualmente haber instruido en Economía, Historia o Psicología, disciplinas en las que también se formó. Autor de influyentes volúmenes como 'Teoría de la Acción Comunicativa', publicado en 1982, Habermas atesora una dilatada obra tan influyente como lo era su voz en el espacio público, en el que siempre intervino, especialmente en momentos decisivos de la historia contemporánea.