Cuando la Ley 20.606 entró en vigor en julio de 2016, la industria alimentaria en Chile la recibió con resistencia. Una década después, los octágonos negros con advertencias nutricionales que esa norma creó son citados por organismos de salud como referentes para legisladores de todo el mundo.
Los tres sellos que advierten sobre productos "Alto en azúcar", "Alto en sodio" y "Alto en grasas saturadas" pasaron de causar extrañeza en los pasillos del supermercado a convertirse en una herramienta cotidiana. Según datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), entre 2016 y 2022 la compra per cápita de alimentos con sellos cayó de forma sostenida: 36,7% menos en productos altos en sodio, 26,7% menos en azúcares, 23,8% menos en calorías y 15,7% menos en grasas saturadas.
Camila Corvalán, académica del INTA (Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos) de la Universidad de Chile, atribuye esos cambios a una mayor capacidad del consumidor para tomar decisiones informadas. "Ahora la población identifica más claramente qué es saludable y qué no, los consumidores van al supermercado y tienen más herramientas para elegir lo que deben comer", señaló a la agencia de noticias EFE.
El respaldo ciudadano es amplio. Una encuesta de Activa Research reveló que el 72% de los chilenos apoya la normativa, lo que la consolida como una de las políticas de salud pública con mayor adhesión popular de las últimas décadas.
El impacto trascendió las fronteras. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció el esquema chileno como el más efectivo a nivel global, e inspiró regulaciones similares en México, Argentina, Colombia y Brasil, que adoptaron sistemas de advertencia frontal basados en la experiencia local. De acuerdo con lo publicado por Infobae, Chile se convirtió en referente mundial en política alimentaria.
Juan Carlos Martínez, dueño de una pequeña tienda en Santiago, reconoció que tuvo que repensar su surtido: los productos con varios sellos se venden menos, y eso obliga a ajustar la oferta.
A pesar de los logros, los especialistas advierten que la obesidad sigue siendo un desafío estructural. Los sellos lograron cambiar hábitos de compra, pero Corvalán y otros expertos señalan que la norma es una pieza dentro de un sistema más amplio que incluye educación nutricional, acceso a alimentos frescos y regulación de la publicidad. La Ley 20.606 celebra su primera década con reconocimiento internacional y con debates abiertos sobre cuánto puede avanzar una ley de etiquetado sin políticas complementarias.
