En la Universidad de Chile Ignacio Vásquez valora el momento que vive como titular y analiza la competencia con Lucas Assadi, en un contexto de victorias que ha logrado el elenco azul bajo el mando de Fernando Gago. El joven delantero reconoce que el equipo funciona con un plan claro y que la dinámica lo favorece para afrontar el tramo decisivo de la temporada.
Creo que nos ha dado harta intensidad, le ha gustado harto el trabajo intenso en los entrenamientos, creo que como se entrena se juega entonces estamos haciéndolo muy bien en los entrenamientos y personalmente lo que más a mí me gusta es que de tres cuartos para cancha hacia adelante nos da libertad. Creo que eso es muy importante, y también hay un orden y un esquema muy organizado. Como complemento, Vásquez destacó que la libertad de tres cuartos de cancha hacia adelante define su juego y facilita el aporte de Max Guerrero y Lucas Assadi. El entrenador argentino, según el ariete, ha logrado equilibrar ese dinamismo con un marco táctico sólido.
El atacante no ocultó que el camino no ha sido sencillo. La verdad fue muy difícil el 2025, creo que fue un año de mucho aprendizaje, me tocó jugar poco y nada. Pero bueno, me sirvió como aprendizaje, creo que todos los años son diferentes, me tocó pasarlo un poco mal porque me tocó jugar poco, tuve poca continuidad, pero ya dejo en el pasado ese año, un nuevo año y quiero seguir haciéndolo como lo estoy haciendo hasta ahora, reflexionó. Añadió que la presión en un club grande aumenta y que la resiliencia fue clave para sobrellevar momentos difíciles, incluso con lesiones en el tobillo que le impidieron mostrarse con regularidad.
Respecto a la lucha por un puesto, Vásquez fue claro sobre la competencia con Lucas Assadi, quien viene sumando minutos tras una lesión. Todos sabemos el jugador que es Lucas y yo me alegro de poder estar compitiendo un puesto como dices tú con él. El contexto de estas semanas es claro: la U quiere sostener el impulso y Gago busca maximizar la libertad ofensiva sin descuidar la organización defensiva. En ese equilibrio aparece Vásquez como un pívot dinámico, capaz de combinar vértigo y lectura para abrir espacios en la franja medular. El club mantiene la mirada en el siguiente desafío, con la intención de afianzar una base que, según el propio atacante, tiene un techo alto si se mantiene la intensidad y el orden que propone el técnico argentino.