En el Teatro Regional Lucho Gatica de Rancagua, Los Jaivas iniciaron su gira nacional para celebrar los 45 años de su álbum icónico Alturas de Machu Picchu. Este arranque no fue solo nostalgia, sino una experiencia teatral que introdujo dos piezas de los años 70, nunca escuchadas hasta ahora: Ruinas y Caminos.
A la puesta en escena se sumó un guiño teatral, cuando un hombre vestido con el atuendo de diablada emergió desde los palcos hacia el escenario, mientras sonaba una composición instrumental que mezclaba el trinar de aves con el ambiente ceremonial. Luego, irrumpió Del aire al aire, ese relato sostenido en una pieza de ziku, original de Alberto Ledo, que abre el disco. Entre los aplausos, emergió el canto grave de la trutruca, señal de alerta de La Poderosa Muerte, mientras Juan Pablo Bosco manejaba sintetizadores y el piano de Claudio Parra sonaba como una marcha por las escaleras de piedra del templo del cóndor.
Con su habitual cordialidad, Claudio Parra dio la bienvenida junto a Mario Mutis y rememoraron anécdotas de la banda, como aquella vez en que, apurados antes de tomar el avión a Chile, un afónico Gato Alquinta grabó la voz de La Poderosa Muerte tras recibir una inyección de azufre. “Bajamos las luces y a los quince minutos el Gato grabó esa voz de maravilla. Terminamos… y le volvió la afonía.”
Siguieron con Amor Americano, el huayno electrificado en el que Mutis sigue tocando la guitarra eléctrica, mientras Alan Reale empuña el Rickenbacker azul y conserva su característico sonido. Tras la destacada intervención de Juanita Parra, apareció Águila Sideral, ese vuelo cósmico con la guitarra bañada en Phaser que nació de una improvisación. Bosco acompaña con la guitarra acústica, acercando la versión a la del álbum. El repertorio avanzó con otra capa de magia, y la interpretación dejó claro que la banda sigue siendo un puente entre lo tradicional y lo experimental. El momento clave de la noche llevó el sello de la memoria y la renovación, invitando al público a revisar los archivos y esperar próximas paradas de una gira que busca, como siempre, reavivar la memoria de un disco fundacional para la música chilena.