Impulso político llevaría al sector minero a adelantar inversiones de una cartera de casi US$ 40 mil millones La industria ha sido protagonista de los primeros días de la nueva administración: BHP y Freeport ingresaran a evaluación proyectos por más de US$ 12.500 millones. Noticias destacadas “Muy, muy contentas” se declararon esta semana las nuevas autoridades económicas del país.
Entre ellas, el mismo Presidente José Antonio Kast, quien viajó el martes hasta Antofagasta para reunirse con los altos mandos de BHP en Chile, luego de que la gigante minera ingresara al Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) un proyecto por US$ 5.150 millones para construir la nueva concentradora de Escondida. “No vamos a tramitarlos innecesariamente”, prometió el mandatario.
Pero las millonarias noticias en el sector continuaron. La noche del miércoles, la estadounidense Freeport-McMoRan sorprendió al presentar a tramitación la mayor inversión minera en al menos tres décadas: US$ 7.500 millones para asegurar la continuidad de la mina El Abra, iniciativa en la que necesitaría unos 31 mil trabajadores directos e indirectos.
Así, en solo tres días el sistema evaluador acusó recibo de dos megaproyectos cupríferos por US$ 12.650 millones. “Queremos que esa sea la línea que logremos generar de inversión en este tiempo”, dijo sobre los anuncios el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas.
Casi en forma simultánea, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, confirmaba en el Seminario Económico de DF el regreso de un renovado DL600, con el objetivo de capturar y “desatar” inversiones, como mandató Kast a sus equipos. Sumado a los anuncios de agilización de permisos sectoriales, el escenario configuraría un envión para la industria minera, que enfrenta desafíos productivos en pleno aumento de la demanda global por cobre y minerales críticos.