Ataques a centros de tratamiento y muertes de voluntarios complican respuesta al brote de ébola en África La emergencia sanitaria por la cepa Bundibugyo se concentra en el este de la República Democrática del Congo, pero ya registra casos en Uganda. La respuesta enfrenta desconfianza comunitaria, centros de salud saturados y riesgos para equipos humanitarios.
El brote de ébola que afecta al este de la República Democrática del Congo (RDC) y a Uganda enfrenta nuevas complicaciones, luego de ataques contra centros de tratamiento, la fuga de pacientes sospechosos y la muerte de voluntarios de la Cruz Roja que habrían contraído la enfermedad durante labores humanitarias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote causado por la cepa Bundibugyo como una emergencia de salud pública de importancia internacional.
Según su reporte del 21 de mayo, la RDC registraba 746 casos sospechosos y 176 muertes sospechosas, además de 85 casos confirmados y 10 muertes confirmadas entre RDC y Uganda. Uno de los episodios más graves ocurrió en Mongbwalu, en la provincia congoleña de Ituri, donde un segundo centro de tratamiento de ébola fue incendiado por residentes.
El ataque provocó pánico entre el personal sanitario y la fuga de 18 pacientes sospechosos, cuyo paradero quedó sin determinar. El hecho se suma a otro ataque registrado en Rwampara, también en Ituri, donde manifestantes incendiaron carpas utilizadas para pacientes con ébola en medio de una disputa por el entierro de una persona sospechosa de haber muerto por la enfermedad.
La resistencia a los protocolos de entierro seguro se ha transformado en uno de los principales desafíos para contener el brote. La Cruz Roja también informó la muerte de tres voluntarios —Ajiko Chandiru Viviane, Sezabo Katanabo y Alikana Udumusi Augustin— que habrían contraído ébola durante tareas de manejo de cuerpos en Mongbwalu, antes de que el brote fuera identificado oficialmente.