Este es el rector que no le gusta la PAES: “No mide el talento, lo que mide es de dónde vienes y dónde naciste” El “nuevo amanecer” que en 2021 imaginaron los académicos que tomaron el control de la fracasada U. Pedro de Valdivia ha comenzado a asomar para su continuadora, rebautizada como Universidad del Alba.
Su rector repasa cómo lograron salir de una crisis que parecía terminal, acreditarse y ganar matrícula. “Quienes manejan la universidad son los académicos, la universidad es de sus propios docentes”, subraya.
La historia de la Universidad del Alba da para escribir un manual de cómo enfrentar y superar una crisis. En 2019 -entonces se llamaba U.
Pedro de Valdivia- iba directo al fracaso, con la posibilidad de cierre, con un impacto potencial en seis mil alumnos repartidos en sus sedes de Antofagasta, La Serena, Santiago y Chillán, un grupo de seis académicos se atrevió a tomar el control de la administración, sin imaginar que el viernes 8 de noviembre de ese año, en medio del estallido social, su sede central iba a ser saqueada y quemada por completo. Esa fue la suerte que corrió la patrimonial casa Schneider de Vicuña Mackenna, a pasos de la Plaza Italia.
A la mañana siguiente, en medio de escombros y cenizas, comenzaron a llegar profesores, alumnos y personal administrativo para comprobar tamaño desastre con sus propios ojos. En ese contexto de pena y frustración, el rector Rafael Rosell dijo a la multitud que ningún estudiante se iba a quedar sin educación y que ningún trabajador sería despedido.