Un equipo de la Universidad de Sunshine Coast y la Universidad de Queensland siguió durante seis meses a más de 120 adultos de 72 años en promedio en la región de Brisbane, para comparar qué tipo de ejercicio funciona mejor en la vejez. La respuesta apunta al HIIT, entrenamiento interválico de alta intensidad: es la única modalidad que redujo la grasa corporal sin tocar la masa muscular.
El ensayo clínico distribuyó a los participantes en tres grupos según la intensidad del ejercicio: alta, moderada o baja. Todos asistieron a tres sesiones semanales supervisadas en gimnasio, lo que permitió comparar los efectos de cada modalidad sobre la composición corporal con mayor rigor que estudios de menor duración.
La doctora Grace Rose, fisióloga del ejercicio y autora principal del estudio, detalló que quienes practicaron HIIT redujeron su porcentaje de grasa sin comprometer el tejido muscular magro. Quienes entrenaron a intensidad moderada también bajaron su grasa, pero con una disminución paralela de masa muscular, una desventaja concreta para las personas de esta edad.
La distinción importa porque el deterioro muscular en adultos mayores no es un problema menor. Rose señaló que la composición corporal es un indicador clave en la vejez, ya que perder músculo puede anticipar enfermedades crónicas como diabetes o problemas cardiovasculares. Conservar tejido muscular mientras se pierde grasa reduce riesgos reales, no solo mejora la apariencia física.
El análisis también mostró que tanto el HIIT como el ejercicio moderado mejoraron la distribución de la grasa abdominal, asociada al riesgo metabólico. El ejercicio de baja intensidad no produjo resultados equivalentes en ninguna de las mediciones realizadas.
Los autores concluyen que el HIIT, con supervisión adecuada, debería integrarse como opción válida dentro de las recomendaciones de actividad física para personas sobre los 65 años. Hasta ahora, este tipo de entrenamiento ha sido descartado con frecuencia en ese grupo por considerarse demasiado exigente, pese a que el ensayo demostró que es tolerable y seguro bajo condiciones controladas durante al menos medio año.