Universidad de Chile consiguió en el Estadio Monumental su primer triunfo del año en el Superclásico 199, con un gol de Gonzalo Zaldivia, en un duelo jugado el 1 de marzo de 2026. El resultado fue un respiro para el equipo y para su entrenador, Francisco Meneghini, apodado "Paqui".

El partido enfrentó por primera vez en Pedreros a los entrenadores Fernando Ortiz, director técnico de Colo-Colo, y a Francisco Meneghini, entrenador de Universidad de Chile. Colo-Colo llegaba con tres victorias consecutivas y sin goles recibidos en esa racha, mientras la U había entrado al choque en zona de descenso tras las victorias de La Serena, Concepción y Palestino en las primeras cinco fechas.

En lo futbolístico, la U empezó con presión alta, confiando en Javier Altamirano, mediocampista chileno de Universidad de Chile, para generar juego desde detrás del doble 9. Esa intención ofensiva fue perdiendo fuerza con el correr de los minutos. Colo-Colo se paró en un 4-1-4-1 en retroceso, con Arturo Vidal, mediocampista chileno de Colo-Colo, como eje en la zona ancha. Vidal recibió una tarjeta amarilla a los 4 minutos que condicionó su influencia.

La posesión marcó diferencias en la primera mitad, con Colo-Colo dominando el balón con un 56% pero sin precisión en los metros finales. Maxi Romero, delantero de Colo-Colo, jugó más abierto por la derecha, y Claudio Aquino, volante ofensivo de Colo-Colo, tuvo libertad para buscar la creación desde la izquierda hacia el centro. A pesar del dominio territorial de los albos, la finalización fue escasa y la U se aprovechó de una jugada para marcar la diferencia.

La única cifra llegó por obra de Gonzalo Zaldivia, defensor de Universidad de Chile, que desató el desahogo en la banca y en la hinchada azul. Fue un triunfo que desbloquea la tensión en torno a Meneghini y entrega a los jugadores un margen de confianza que hacía falta.

Tácticamente, la U sumó puntos por haber sabido contener los intentos de Colo-Colo en velocidad y por administrar los momentos en que recuperó el balón. Quedan dudas sobre su capacidad ofensiva sostenida, pero el triunfo es concreto: recupera moral y, sobre todo, marca un quiebre en un inicio de temporada complicado.

A corto plazo, el desafío para Universidad de Chile será consolidar este impulso en las próximas fechas y transformar el alivio en consistencia en la tabla. Para Colo-Colo, el golpe obliga a afinar la definición pese a la buena salida con tres victorias previas y, para Meneghini, este triunfo es al mismo tiempo aire y factura: habrá que ver si la U lo aprovecha para escalar posiciones.