A la espera de que la investigación en marcha en España depare evidencias más sólidas, la imputación por homicidio contra Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango, se sustenta en múltiples indicios, pero sin ningún testigo ni pruebas directas: un tribunal popular deberá decidir, en caso de que se celebre el juicio, si son suficientes para condenarlo. En el escrito jurídico que fijó a Jonathan Andic una fianza de un millón de euros para evitar la prisión, la jueza enumera el "cúmulo de indicios" que a su parecer abonan la hipótesis de los Mossos -policía catalana- de que el hijo planificó el homicidio de su padre, Isak Andic, el hombre más rico de Cataluña.
El fundador de Mango, una de las firmas de moda con más éxito del mundo, murió el 14 de diciembre de 2024 al caer desde 150 metros de altura en una excursión de montaña en Barcelona, que hacía a solas con su hijo. Los indicios que esgrimen los Mossos, todos ellos periféricos en una muerte sin otro testigo que el propio investigado, sin cámaras ni arma homicida, son sin embargo insuficientes para la defensa, que prepara una ofensiva para desactivar las conjeturas de la policía con el argumento de que se basan en elementos sin contextualizar, razonamientos sesgados y mensajes telefónicos de incluso hace años.
Rencor y obsesión por el dinero A partir de los informes de la policía, que interrogó al entorno de los Andic y analizó los mensajes telefónicos que padre e hijo intercambiaron, la jueza instructora apunta como móvil del supuesto homicidio su mala relación y la "obsesión" de Jonathan por el dinero. Los investigadores creen que el primogénito pudo actuar movido por el rencor hacia su padre, un empresario que montó un imperio textil de la nada pero que no vio a su hijo capaz de sucederle al frente de la compañía.
La relación entre ambos era complicada, según la jueza: Jonathan ejercía "manipulación emocional" sobre su padre, especialmente por su "obsesión por el dinero". De esa forma logró que le cediera una herencia en vida, pero tuvieron un último encontronazo por la intención de Isak Andic de dejar parte de su patrimonio a una fundación con fines sociales.
Jonathan, según la jueza, organizó la excursión por Collbató para limar asperezas en una conversación a solas. La defensa, por el contrario, mantiene que la relación entre padre e hijo era buena y apunta a que las supuestas disputas se basan en mensajes telefónicos descontextualizados, algunos de años atrás.