Nuestra sección de OPINIÃN es un espacio abierto, por lo que el contenido vertido en esta columna es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la lÃnea editorial de BioBioChile Cada vez que conocemos un nuevo caso de corrupción o uso indebido de recursos públicos surge la misma pregunta: ¿cómo nadie lo vio antes? La respuesta suele ser más simple de lo que parece.

Muchas veces alguien sà lo vio. Muchas veces alguien intentó advertirlo.

El problema es que en Chile denunciar sigue implicando riesgos importantes para muchas personas. Quien alerta sobre posibles irregularidades puede enfrentar incertidumbre laboral, presiones o temor a represalias.

El reciente caso de Codelco demuestra la importancia de esta discusión. Los primeros antecedentes que motivaron nuestra labor fiscalizadora surgieron tras conocerse información vinculada a una denuncia anónima que advertÃa una serie de posibles irregularidades al interior de la estatal.

A partir de esos antecedentes iniciamos oficios y solicitudes de información para esclarecer hechos que, en ese momento, aún no formaban parte del debate público. Con el paso de las semanas, parte de esos antecedentes comenzaron a confirmarse.