Desde soluciones basadas en ingeniería de procesos hasta inteligencia artificial y monitoreo en tiempo real, el ecosistema tecnológico nacional está transformando la forma en que la minería gestiona el recurso hídrico. La minería nacional enfrenta uno de sus desafíos estructurales más relevantes.

Avanzar hacia un uso más eficiente y sostenible del agua en un contexto de escasez hídrica, mayores exigencias ambientales y expansión de proyectos. De acuerdo con proyecciones de Cochilco, la demanda de agua en la minería del cobre podría alcanzar los 20,6 m³/s hacia 2034, impulsada por la entrada de nuevos proyectos y la caída en las leyes del mineral.

En paralelo, la industria ha avanzado en la incorporación de agua de mar, pero el principal desafío sigue estando al interior de los procesos productivos, donde se concentra la mayor parte del consumo y de las pérdidas. En este escenario, la innovación tecnológica desarrollada en Chile está jugando un rol clave para mejorar la eficiencia hídrica, optimizar la recirculación y reducir la dependencia de agua fresca.

“Hoy la gestión del agua en minería dejó de ser solo un tema de acceso y se transformó en un desafío de eficiencia, innovación y conocimiento. Chile tiene capacidades instaladas para desarrollar soluciones que no solo respondan a su propia realidad hídrica, sino que también puedan escalar a otros mercados mineros”, señala Alejandra Molina, gerenta general de Minnovex.

La eficiencia hídrica se juega en la operación Uno de los focos críticos está en los procesos de concentración y manejo de relaves, que explican más del 80% del consumo de agua en minería. Allí, distintas empresas del ecosistema están desarrollando soluciones para aumentar la recuperación y reducir pérdidas de forma significativa.