My Robot School, la cadena de robótica y programación para niños fundada en Corea del Sur el año 2008, llegó a Chile en mayo de 2025 con su primera sede en la comuna de Las Condes. Poco más de un año después, ese local supera sus propias proyecciones: entre 65 y 70 alumnos activos, cuando la meta para el tercer mes de operaciones era llegar a 35 estudiantes, punto en que la sede logró cubrir sus costos fijos.
Constanza Zalaquett, directora de My Robot School en Chile, explica que el objetivo para el segundo año es alcanzar entre 100 y 110 alumnos en esa misma sede. Los cursos tienen un valor mensual de entre $100 mil y $115 mil pesos, con tarifas diferenciadas para quienes cuenten con la tarjeta Vecino de Las Condes, un beneficio municipal para residentes de esa comuna. El programa contempla 45 proyectos distintos, pensados para desarrollarse a lo largo de 12 meses.
Con ese rodaje, la empresa lanzó su plan de franquicias para otras ciudades del país. Abrir una sede requiere una inversión total cercana a los US$ 50 mil. La parte más importante es el royalty a la casa matriz coreana, que en la etapa inicial cuesta entre US$ 12 mil y US$ 15 mil e incluye una cantidad de kits educativos. El resto cubre la implementación del local con la imagen de la marca, computadores y capital de trabajo para los primeros meses de operación.
Los locales pueden partir desde los 60 metros cuadrados, con una estructura básica de una monitora y seis estaciones de aprendizaje. Una persona puede atender grupos de entre cuatro y seis alumnos, y la dotación crece según la demanda. Zalaquett destaca que el modelo no exige que el franquiciado sea experto en programación, ya que la plataforma entrega el curso completo y los kits vienen adaptados a ella.
La empresa ya tiene interesados en Viña del Mar, Villarrica, Chimbarongo y Rancagua. El plan es abrir entre dos y cuatro locales al año en regiones.