Un hombre de 42 años se presentó voluntariamente ante la Quinta Comisaría de Conchalí durante la madrugada del lunes 7 de septiembre y confesó su responsabilidad en la muerte de Mariana Loreto Sepúlveda León, quien desapareció hace dieciocho años. Según consignó BioBioChile, el OS9 de Carabineros quedó a cargo de las diligencias para corroborar los antecedentes entregados por este hombre a instancias del Ministerio Público.
Mariana, de 19 años, se perdió el rastro el viernes 29 de agosto de 2008 cuando salió de su domicilio en el pasaje Logroño de Conchalí con rumbo al colegio Pitágoras. Nunca llegó a su destino y durante 18 años su familia permaneció sin noticias de su paradero. La desaparición se mantuvo como uno de los casos sin resolver en la Región Metropolitana.
El confeso residía en el mismo pasaje Logroño y tenía 24 años en la época de los hechos. Según su relato entregado a Carabineros, ambos mantenían una relación sentimental. El día de la desaparición Mariana ingresó a su domicilio donde se produjo una discusión que terminó con su muerte. Posteriormente, él habría enterrado el cuerpo dentro de la propiedad.
Pasaron cinco años. En 2013, el hombre desenterró los restos y los dejó entre desechos domiciliarios. A partir de entonces, perdió el rastro del cuerpo. Personal del OS9 y Labocar de Carabineros inició labores de peritaje en el inmueble ubicado en Conchalí sin hallar restos humanos hasta las primeras horas del lunes.
El hombre reveló que decidió confesar después de 18 años por un sentimiento de culpa y porque no quería morir sin contar lo sucedido. Antes de acudir a Carabineros había estado revisando información de prensa relacionada con el caso de Mariana. Actualmente vive en el pasaje Logroño junto a su hermano y recibe asesoría legal de su hijo, quien es abogado.
Durante casi dos décadas la investigación consideró distintas líneas. En 2021 se realizó una reconstitución de escena que planteó la hipótesis de que Mariana podría no haber salido del pasaje. Llamó la atención que por años las sospechas se concentraron en otro vecino con antecedentes por delito sexual, pero esa línea nunca se acreditó. El confeso es un residente distinto.
El Ministerio Público instruye al OS9 para determinar la veracidad de la confesión y establecer definitivamente qué ocurrió con Mariana Sepúlveda. Las diligencias policiales continúan en el lugar de residencia de ambos.