Un solo voto de diferencia separó la aprobación de la idea de legislar la megarreforma tributaria en el Senado. Para la diputada Lorena Fries, del Frente Amplio (FA, coalición de izquierda que integra el bloque gobernante), ese margen refleja un problema de fondo: el Gobierno apuesta por sacar adelante el proyecto solo con los votos propios, una estrategia que le quita legitimidad democrática y que podría ser revertida en el siguiente periodo legislativo.

En conversación con El Diario de Cooperativa, Fries apuntó que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, "no tiene ningún incentivo" para abrir el diálogo con otros sectores. "Al Gobierno le basta con tener los votos necesarios para ir aprobando la iniciativa", señaló. Esa lógica, sin embargo, tiene un costo político de largo plazo.

"Tratar de sacar la reforma a matacaballo o con justo los votos que se requieren, que son los de su coalición, eso le puede durar durante este periodo", planteó la parlamentaria. Y fue más lejos: "En términos personales, yo estaría por deshacer lo que están haciendo en materia tributaria en un próximo periodo, porque no hay ningún acuerdo", advirtió.

La crítica se extendió a la propuesta de invariabilidad tributaria, que establecería ciertas normas por 20 años. Para Fries, eso equivale a "hipotecar el ejercicio democrático de un Congreso durante seis periodos", una restricción que considera excesiva independientemente del contenido de las medidas.

Fries mostró una actitud diferente ante la presidenta del Senado, Paulina Núñez, militante de Renovación Nacional (RN, partido de centroderecha de oposición), quien convocó a una mesa técnica para incorporar propuestas de distintos sectores. La diputada valoró la iniciativa, pero no ocultó sus reservas sobre el ministro: "creo que lo ha demostrado", dijo al referirse a la vocación de diálogo del jefe de Hacienda.