El directorio de Cecinas Ancud aprobó el 19 de junio la creación de una red de locales propios, una apuesta que busca llevar los embutidos chilotos directamente al consumidor y escapar de la dependencia del comercio de barrio y los distribuidores intermediarios.
El primer punto de venta debutará en Castro en septiembre. Desde ahí, el plan contempla expandirse a Puerto Montt, Temuco y Concepción, con Santiago como etapa posterior y lo que la compañía define como un eventual punto de inflexión para su crecimiento.
La empresa tiene raíces profundas en Chiloé. Fundada hace 58 años por Arnoldo Turra, opera hoy con dos fábricas, una en Ancud y otra en Puerto Montt, y factura cerca de cuatro millones de dólares al año con una línea de productos que mezcla tradición alemana y chilota: longanizas, chorizos, salchichas, prietas y jamones elaborados según métodos artesanales heredados de los colonos que llegaron al sur de Chile en el siglo XIX.
Claudio Turra, gerente de la planta de Puerto Montt e hijo del fundador Arnoldo Turra, explicó a DF Regiones, medio especializado en economía regional, que el modelo de venta directa responde a una decisión estratégica de largo plazo. La compañía no tiene presencia en grandes cadenas de supermercados y reconoce que competir por precio con los grandes fabricantes nacionales es inviable dado el volumen que estos manejan. La alternativa es otra: diferenciarse por calidad y controlar el margen.
"El desarrollo de salas propias nos permitirá capturar valor de manera directa y levantar los márgenes de venta", señaló Turra. La apuesta, resumida en sus propias palabras, es tener "las riendas de nuestra red de distribución".
Con la nueva red de locales, la empresa proyecta un alza de 20% en sus ingresos. Si la expansión llega a Santiago, será la primera prueba real de si el sello chilote, construido durante casi seis décadas en el sur del país, puede conquistar el mercado más competitivo y masivo de Chile.