Bad Bunny establece el nuevo orden en la música mundial El actual rey del pop no es estadounidense y tampoco hace pop. Es un boricua que canta en español de Puerto Rico y reivindica sin concesiones su tierra, su lengua y los sonidos latinos.

Ha logrado hacer rentable una apuesta tan arriesgada como es plantarle cara al imperio Al principio fue el conejo. Cuenta la leyenda que se inspiró en una foto suya de niño en la que salía disfrazado de conejo blanco y con cara de pillo, y que de ahí sacó lo de Bad Bunny, así, en inglés, conejo malo, nombre que remite a un icono de los albores de la cultura de masas, Bugs Bunny, quizá el dibujo animado más grande de todos los tiempos junto a Mickey Mouse, burlón y desafiante.

Después, progresivamente a lo largo de sus 10 años de carrera, Bad Bunny ha ido cambiando, madurando, y el seudónimo ha ido dejando cada vez más espacio a su nombre propio, Benito, que a estas alturas casi se ha comido al nombre artístico y ha adquirido un sentido como de nombre de guerra. Pero ¿cuál guerra?

Vanessa Díaz lo llama “su misión”. —¿Qué misión?

—Enseñar la realidad de su país. La profesora atiende la llamada desde su despacho de la Universidad Loyola Marymount, en Los Ángeles, donde imparte una asignatura sobre Bad Bunny.