El mundial de los hispanos: “No vale la pena arriesgarse a ir a ver un partido y que seas deportado” La comunidad hispanohablante, clave en el seguimiento del fútbol en EE UU, vive el torneo entre restricciones migratorias, precios prohibitivos y temor a controles policiales Escúchalo en: El Mundial de fútbol que se celebra en Estados Unidos, México y Canadá aspira a ser un gran evento global, pero su desarrollo está marcado por profundas contradicciones. Aunque la mayoría de los partidos tienen lugar en territorio estadounidense, donde residen más de 57 millones de hispanohablantes, una parte significativa de esta población, fundamental para el crecimiento del fútbol en el país, vive al margen de la celebración.

Las políticas migratorias restrictivas y el endurecimiento de los controles han generado un clima de inseguridad que condiciona la manera en que muchos aficionados se relacionan con el torneo. El impacto de estas políticas se entrelaza con otros factores que refuerzan la exclusión.

La presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los dispositivos de seguridad, sumada al temor a detenciones en espacios públicos, limita la asistencia a los partidos. A ello se añaden unos precios de entradas que alcanzan cifras inasumibles para amplios sectores de la población, con picos de decenas de miles de dólares.

El resultado es una experiencia del Mundial vivida a distancia, desde hogares o pequeños encuentros comunitarios, muy lejos de la celebración colectiva que caracteriza habitualmente a este torneo. En este episodio de Hoy en EL PAÍS, Ana Fuentes charla con Paola Nagovitch, editora jefe de la edición estadounidense del diario, sobre cómo la comunidad hispana, motor del fútbol en Estados Unidos, afronta un Mundial atravesado por el miedo a la deportación, las barreras económicas y la contradicción entre un evento global y una política migratoria restrictiva.

A través de testimonios de migrantes, analizan cómo este contexto transforma una fiesta deportiva en una experiencia marcada por la resignación. ¿Cómo escuchar Hoy en EL PAÍS?