El rendimiento económico del Mundial 2026 está abriendo un debate que puede cambiar la estructura del fútbol sudamericano: convertir a Estados Unidos en la sede permanente de la Copa América. La propuesta emergió esta semana desde dirigentes de Conmebol, la confederación que rige el fútbol del continente.

Marcelo Claure, empresario boliviano, copropietario del club Inter Miami de la MLS (Major League Soccer, la liga profesional de fútbol de Estados Unidos) y figura activa en la gestión del fútbol continental, fue uno de los primeros en plantear la idea públicamente. Elogió la organización del Mundial 2026 y propuso que la Copa América abandone la rotación por países sudamericanos para instalarse de forma permanente en territorio norteamericano, donde los ingresos por derechos televisivos y patrocinadores superan por lejos los que genera cualquier sede sudamericana.

La postura encontró respaldo en el máximo cargo de la confederación. Alejandro Domínguez, presidente paraguayo de Conmebol, señaló que la posibilidad se tomará en cuenta. El dirigente no anunció una decisión formal, pero su aval convierte el planteamiento en algo más que una declaración aislada.

El antecedente es concreto: la Copa América 2024 ya se disputó en Estados Unidos, con cifras de recaudación y asistencia que superaron ediciones anteriores jugadas en Sudamérica. Ese resultado financiero es hoy el argumento más sólido que manejan los dirigentes que empujan la idea.

Para el fútbol sudamericano, incluido el chileno, una sede fija en Norteamérica tiene una doble lectura. Mayor acceso al mercado de patrocinadores y derechos televisivos de EE.UU., pero también el alejamiento del torneo de la hinchada local, que hoy puede cruzar fronteras con relativa facilidad para ver a su selección. Conmebol no ha fijado fechas para una decisión formal, aunque la discusión ya ocupa los pasillos del Mundial 2026.