El río Rahue ocupa el centro de una disputa técnica que tiene frenada la planificación urbana de Osorno. La actualización del Plan Regulador comunal, el instrumento que define los usos de suelo en toda la ciudad, no puede avanzar hasta que un nuevo estudio delimite con precisión cuáles sectores quedarían bajo el agua en caso de una crecida.
Carlos González, director de la Secretaría Comunal de Planificación (Secplan) de la municipalidad, explicó que los intentos anteriores de actualizar el plan fracasaron por este mismo motivo: los estudios de inundación disponibles eran demasiado generales. El sector de Francke, por ejemplo, no contaba con modelación específica para sus condiciones particulares.
Para resolver ese vacío, el municipio licitó de forma independiente un análisis de la cuenca del Rahue, sin esperar los antecedentes que manejaba la empresa consultora Prisma, contratada originalmente por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu). La razón: gran parte de esa información estaba desactualizada.
La iniciativa tiene un costo de cerca de 17 millones de pesos y actualmente está en ejecución. El análisis utilizará la metodología de períodos de retorno, una herramienta técnica que proyecta el comportamiento del río ante tormentas de distinta intensidad y frecuencia.
El concepto funciona así: se modelan tormentas que estadísticamente ocurren cada 5, 50 o 100 años. A mayor intervalo entre eventos, mayor magnitud de la crecida proyectada y mayor extensión de las zonas inundables. Con esos datos, el municipio podrá determinar con precisión cuáles sectores son aptos para urbanizar y cuáles deben mantenerse fuera de cualquier desarrollo.
Una vez que el estudio entregue sus resultados, la actualización del Plan Regulador podrá retomar su tramitación. Los nuevos antecedentes permitirán definir perímetros de riesgo específicos por sector y dar certeza a los vecinos de Osorno sobre qué zonas están expuestas ante eventos climáticos de diversa magnitud, desde lluvias frecuentes hasta crecidas extraordinarias del Rahue.