Anthony Valles pidió prestados USD 11.000 para llevar a su padre, Kenneth, al Madison Square Garden en el tercer partido de unas Finales de la NBA que los New York Knicks no disputaban allí desde 1999. Según contó, el deterioro de salud de su padre volvió urgente una experiencia que ambos consideraban irrepetible.
En una ciudad acostumbrada a medirlo todo en tiempo y dinero, el plan de Anthony se armó con otra unidad: la incertidumbre. A Kenneth Valles, de 50 años, le ocultó el destino hasta el último tramo.
PUBLICIDAD Según relató, su padre creyó que se reunirían con un amigo para ver el partido desde un bar. Caminó con esa idea hasta que el trayecto se volvió demasiado explícito: filas, acreditaciones, controles y un flujo de hinchas que avanzaba hacia el Garden.
Cuando Anthony le mostró los boletos en el acceso, el gesto —según su versión— quebró la escena. “Me dijo: ‘Cállate la boca’”, contó Anthony, el martes.
Y añadió que, mientras cruzaban el control, Kenneth repetía: “No puede ser, no puede ser, no lo hiciste”. PUBLICIDAD El partido del lunes fue el más caro en la historia de la NBA, con un precio medio de reventa de USD 6.487 y entradas que se ofrecieron por unos USD 65.000, según Kobeissi Letter, una firma de análisis financiero, citada en el texto fuente.