Barry Keoghan, artista de Saltburn, advierte sobre la presión digital y sus consecuencias: “Estuve evitando cosas. Eliminé Instagram y dejé de socializar por todo el odio online”.

La fortaleza personal no depende de la fama: eligió el aislamiento digital y la disciplina física para proteger la autenticidad artística y emocional. La honestidad sin filtros de Keoghan marcó su paso por Friends Keep Secrets, el podcast de cultura pop.

PUBLICIDAD Más allá del aura de Saltburn y del escrutinio sobre su ascenso, el actor irlandés se sinceró acerca de una infección por fascitis necrosante que casi le cuesta la vida y los retos emocionales vinculados a su salud mental y carrera. Infancia, salud y reconstrucción personal En Friends Keep Secrets, Keoghan repasó cómo una infancia marcada por la pérdida familiar, las adicciones, el diagnóstico de TDAH y un episodio de fascitis necrosante condicionaron su vida y su trabajo.

PUBLICIDAD Relató que, tras superar una etapa de consumo problemático de drogas y mantenerse sobrio durante dos años y medio, debió reconstruir su entorno y enfrentar el impacto de la exposición pública para proteger su bienestar emocional. El propio Keoghan compartió su experiencia al sobrevivir a la fascitis necrosante: “Tenía una bacteria que come carne...

Casi muero”. Explicó que la infección, asociada a un episodio de violencia y abuso de sustancias, comprometió seriamente su brazo y su vida.