Punto de inflexión Suele decirse que toda crisis es una oportunidad y el reciente cambio de gabinete no pareciera ser la excepción. Es claro que este ajuste responde a problemas observados en la instalación del gobierno, especialmente en áreas tan sensibles como la vocería de palacio y el manejo de la seguridad pública (el principal eje de campaña del Presidente Kast).
No obstante, la apuesta de modificar con rapidez su equipo de colaboradores revela cierta audacia por parte del mandatario y abre una ventana para rectificar los errores cometidos. La positiva valoración ciudadana del ajuste ministerial, reflejada en diversas encuestas, confirma esa posibilidad.
En rigor, el momento es idóneo para que La Moneda marque un punto de inflexión e intente recuperar el control de la agenda política. Por un lado, la aprobación en la cámara baja del proyecto de ley de reconstrucción y reactivación económica ratifica que en esta dimensión —otro eje de la campaña de 2025— el gobierno ya ha conseguido desplegar una hoja de ruta.
Ahora lo que sigue es ampliar tanto como sea factible su base de apoyo a nivel de las fuerzas políticas y, sobre todo, transmitir de modo más nítido y persuasivo a las grandes mayorías cómo conecta esta iniciativa con sus anhelos en materia de empleo y crecimiento. La tramitación en el Senado debería servir para ambos fines.
Por otro lado, la inminente cuenta pública es la ocasión propicia para fortalecer la estampa de José Antonio Kast como jefe de gobierno y jefe de Estado. Desde su triunfo en el balotaje el pasado 14 de diciembre el mandatario ha esbozado algunos atributos que quizá conviene retomar.