Álex Baena, extremo de la selección española, remató con derechazo suave al minuto 42 desde el corazón del área en Guadalajara. Fernando Muslera, portero uruguayo de 38 años, calculó mal la trayectoria y el balón se le escapó por encima de los guantes. España tomó la ventaja en un partido que la Celeste necesitaba ganar para seguir con vida en el Mundial 2026.
La jugada no exigió mayor elaboración. Un centro impreciso desde la derecha encontró a Baena libre dentro del área. El atacante controló, giró sobre su eje y sacó un tiro sin potencia, casi por cumplir el trámite. Pero Muslera no atinó con la salida y el balón entró.
Mientras España celebraba, Marcelo Bielsa permanecía sentado en su cooler. Con las manos entrelazadas y la mirada fija en el pasto de Guadalajara, el técnico argentino no se movió durante varios segundos. Luego se recostó levemente hacia atrás y escupió. Sin gesticular, sin protestar. La imagen resumía el momento de Uruguay: sin respuestas ante un equipo europeo que dominaba sin esfuerzo.
El gol dejó a España como líder consolidado del Grupo H del Mundial, mientras Muslera acumulaba otro error en un torneo que lo tiene muy por debajo de su nivel histórico. El debate sobre el arco uruguayo ya no es una pregunta sino una certeza: la Celeste tiene un problema serio bajo los tres palos, y Bielsa deberá encontrar soluciones antes del inicio del segundo tiempo.