George Miller, el reconocido cineasta australiano responsable de Mad Max, ha sorprendido a la industria al proponer un cierre significativo para la saga. Ante la respuesta poco entusiasta de Warner Bros., Miller está en negociaciones avanzadas con Amazon, Universal y Sony Pictures para concluir su participación con una última película y una serie televisiva.
El futuro de la franquicia está en juego, mientras diferentes compañías pujan internacionalmente por los derechos y el control creativo de este universo postapocalíptico. Antecedentes de una saga pionera en el cine de acción y ciencia ficción Mad Max se estrenó en 1979 como una película de bajo presupuesto que, en pocos años, se transformó en un clásico de culto y cambió el rumbo del cine de acción.
La saga creció junto a Warner Bros. con Mad Max 2: El guerrero de la carretera (1981) y Más allá de la cúpula del trueno (1985), consolidando a Max Rockatansky como una figura emblemática del género.
El regreso de George Miller en 2015 con Mad Max: Furia en la carretera significó una renovación total, llevando a la franquicia a ganar múltiples premios y a recibir reconocimiento internacional tanto de la crítica como del público. PUBLICIDAD Sin embargo, la reciente Furiosa: De la saga Mad Max (2024) no logró repetir el éxito comercial de Furia en la carretera.
Con una recaudación de 174 millones de dólares y un presupuesto cercano a los 168 millones, la última entrega apenas superó el umbral de rentabilidad, lejos de los 380 millones alcanzados por la película anterior. George Miller reacciona al escaso interés de Warner Bros.