Cuando los sismógrafos venezolanos comenzaron a registrar los movimientos, los datos desconcertaron a los especialistas: no era un terremoto seguido de réplicas, sino dos rupturas casi simultáneas, cada una con energía suficiente para causar daño por sí sola. Roberto Benavente, académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y doctor en Ciencias de la Tierra, explica que los dobletes sísmicos se distinguen porque ambos eventos tienen magnitudes similares y ocurren en segundos, mientras la señal del primero aún se registra en los instrumentos cuando el segundo ya se desencadena.
"Los dobletes se asocian a rupturas complejas que pueden afectar distintos segmentos de una falla o fallas vecinas. En cambio, las réplicas suelen ser bastante más pequeñas que el evento principal. En un doblete, es común que la señal del primer evento aún se esté registrando cuando ocurre el segundo", detalló Benavente a G5 Noticias.
El origen de los dos sismos venezolanos está en el límite entre las placas tectónicas Caribe y Sudamérica. A diferencia de Chile, donde la placa de Nazca se hunde bajo la placa Sudamericana en un proceso de subducción, en Venezuela ambas placas se deslizan lateralmente, una junto a la otra. El esfuerzo se acumula en segmentos vecinos de la falla con niveles de energía similares: cuando uno cede, transfiere esa carga al segmento adyacente y lo hace romper casi de inmediato.
La pregunta que surge entre los chilenos es si un fenómeno así podría ocurrir aquí. Ya ocurrió. El 2 de enero de 2011, La Araucanía fue sacudida por lo que parecía un terremoto convencional con réplicas. Un análisis posterior reveló que había sido un doblete sísmico asociado al contacto entre las placas de Nazca y Sudamericana, con un segundo evento ocurrido pocos segundos después del primero que los sismógrafos no habían detectado inicialmente.
Chile figura entre los países más sísmicos del mundo por su ubicación en el Anillo de Fuego del Pacífico, según el Programa Riesgo Sísmico. Benavente precisa que los dobletes no son frecuentes, pero el caso de 2011 demuestra que el sistema de fallas chileno puede generarlos. La detección oportuna importa por una razón práctica: cuando dos sismos se superponen en los instrumentos, estimar las magnitudes individuales se vuelve más difícil, lo que puede retrasar la respuesta de emergencia en los primeros minutos.
