Orozco Castillo, alias "Botija" y sindicado como uno de los principales líderes del Tren de Aragua, aterrizó esposado de pies y manos en las instalaciones del Grupo 10 de la Fuerza Aérea de Chile (FACh), con una mirada desafiante frente al fuerte despliegue policial que lo esperaba. Antes de su detención en Colombia, había escapado de Chile tras el homicidio del carabinero y recorrido Bolivia, Perú y Ecuador. La policía colombiana lo capturó el 23 de abril de 2024 en la ciudad de Popayán.

Orozco Castillo es sospechoso del asesinato del suboficial mayor de Carabineros Emmanuel Sánchez Soto, además de estar vinculado al homicidio del militar venezolano Ronald Ojeda. Ambos crímenes lo convirtieron en uno de los fugitivos más buscados por las autoridades chilenas.

El ministro de Seguridad, Martín Arrau, describió la llegada del detenido como un golpe directo a la organización criminal venezolana. "Usted veía el temor de ese delincuente al ser abordado en el avión. Ya llegó a Chile, y va a ser conducido al recinto especial penitenciario de alta seguridad, donde están, efectivamente, una gran proporción de líderes de bandas extranjeras", declaró el secretario de Estado.

Arrau detalló el régimen que enfrentará Orozco: cerca de 22 horas diarias en confinamiento solitario, uso de uniforme penitenciario y patios de ejercicio segregados. El mismo trato que ya reciben otros jefes de bandas extranjeras detenidos en el país.

El ministro también abordó la capacidad de Gendarmería de Chile, institución a cargo de la administración penitenciaria, para custodiar a figuras de este perfil. La consulta surgió por la inminente llegada de Rafael Gámez, otro presunto integrante de alto rango del Tren de Aragua cuya extradición fue aprobada por Estados Unidos. Arrau entregó garantías de que el sistema está preparado.

El ministerio trabaja junto a la Policía de Investigaciones (PDI) en la revisión de los delincuentes más buscados del país, con el propósito de impulsar nuevas detenciones y extradiciones en los próximos meses.