Cuando el mercado financiero chileno se preguntaba quién estaba detrás del exitoso proceso de fusión del Grupo Pampa, Francisca Ponce salió de su silencio. En una entrevista con Diario Financiero, la empresaria que tomó el control del holding hace exactamente un año dejó en claro su filosofía: "No vengo a tratar de reescribir el pasado, sino a construir el futuro".

Todo comenzó el 9 de junio de 2025, cuando Julio Ponce Lerou, empresario que desarrolló la antigua Soquimich hasta convertirla en lo que hoy es SQM (Sociedad Química y Minera de Chile), una de las principales compañías de litio, potasio y yodo del mundo, firmó una carta que remeció al mercado. En ella anunciaba que legaba "el control y dirección, en lo profesional y patrimonial, de lo que viene, a mi familia, representada para estos efectos en mi hija Francisca". También señaló que Eugenio Ponce, su hermano, la acompañaría con su consejo, como siempre lo hizo con él.

Junto a esa carta, seis sociedades conocidas en el mundo financiero como las "cascadas", un entramado de compañías interconectadas a través del cual la familia controla cerca del 25% de la propiedad de SQM, iniciaron un proceso de fusión para quedar solo dos. Las sociedades involucradas eran Pampa Calichera, Oro Blanco, Norte Grande, Potasios de Chile, Nitratos de Chile y Global Mining.

Francisca Ponce recuerda que al salir de la universidad, sus cercanos le dieron un consejo que tiene grabado en la memoria: "me advirtieron que debía prepararme al máximo, porque cuando llegara el momento, las capacidades y la excelencia técnica iban a estar por encima del apellido o el género". Doce meses y decenas de directorios y juntas de accionistas después, ese momento llegó.

El jueves de la semana antepasada, el Grupo Pampa celebró el hito ante buena parte del mercado financiero chileno en el restaurante La Dicha. El resultado fue concreto: Oro Blanco pasó a llamarse Pampa Investments y Potasios de Chile se convirtió en Potasios Investments. Dos vehículos de inversión con estructura simplificada que, según el grupo, debieran traducirse en un menor descuento de holding y una mayor visibilidad bursátil para los accionistas.