El martes por la noche, A.J.M.H. llamó a su familia para decirles que volvía a casa. Tenía 17 años y vivía en la comuna de Santa María, en la región de Valparaíso. Nunca llegó.

La denuncia llegó el miércoles por la mañana. Carabineros activó la búsqueda tras recibir el reporte de presunta desgracia, y los primeros antecedentes surgieron de una testigo que afirmó haber visto a una persona pidiendo auxilio en la vía pública antes de ser subida al asiento del copiloto de una camioneta blanca.

Con esa pista, la Sección de Investigación Policial (SIP) de Carabineros rastreó el vehículo. El jueves lo encontraron junto a tres ocupantes de nacionalidad chilena, uno de ellos menor de edad. El conductor, identificado con las iniciales S.H.R.G., de 55 años, dio una primera versión: dijo haber trasladado al adolescente junto a ciudadanos venezolanos hasta un punto de la ruta, donde lo habrían transferido a otro vehículo con destino desconocido.

La historia no cerró. Con el avance de la investigación, el hombre terminó confesando el homicidio del menor e indicó el lugar donde había dejado el cuerpo: un sector de la comuna de Putaendo, en el camino hacia Alicahue.

Cerca de las 15:00 horas, equipos policiales llegaron al lugar señalado y hallaron un cuerpo calcinado. La ubicación coincidía con la entregada por el imputado.

S.H.R.G. quedó detenido junto a su hijo, identificado como S.A.R., de 24 años, quien también viajaba en la camioneta al momento de la detención. Ambos serán formalizados por secuestro con homicidio ante el Ministerio Público.

La identidad del cuerpo no ha sido establecida de forma oficial. La fiscalía continúa las pericias para determinar si los restos pertenecen al adolescente desaparecido.