“Microencapsulación”: científicos chilenos trabajan en revolucionario superalimento contra la sequía En el suelo hay microorganismos que favorecen el crecimiento de plantas como las legumbres, pero la sequía y el calor los tienen amenazados. Un grupo de investigación en el Maule desarrolló una cápsula natural para las semillas que los protege y mejora el rendimiento agrícola.

“Más chileno que los porotos”, dice una antigua frase que resaltaba la importancia de un producto central en nuestra cultura alimentaria. Y esta leguminosa podría volver a ser motivo de orgullo gracias a la investigación de Cynthia Meza, doctora en biotecnología, cuya tesis doctoral, guiada por Aparna Banerjee, profesora de la Universidad Autónoma de Chile (UA), los aprovechó para probar una nueva solución contra la escasez hídrica.

Técnicamente, se trata de una “microencapsulación”, una especie de escudo natural elaborado con biopolímeros, que por un lado permite que la semilla retenga más humedad —y por lo tanto soporte mejor los periodos de sequía y la falta de riego—, mientras por el otro protege a un actor tan invisible como relevante en el crecimiento de las plantas: las bacterias. Un revolucionario superalimento contra la sequía En los suelos del campo chileno, específicamente en los del Maule, donde la UA tiene una sede, habitan microorganismos del género Bacillus, una clase de bacterias que estimulan el crecimiento vegetal.

Se pegan a las raíces y desde ahí absorben nutrientes del sustrato para luego entregárselos generosamente a la planta, que así se desarrolla con más fuerza y resiliencia. Han sido un ancestral y anónimo aliado para los cultivos pero, al igual que tantos otros seres vivos, su presencia es amenazada por la crisis climática: las altas temperaturas y la escasa humedad las matan antes de tiempo.

Tras reconocer el valor de los Bacillus, el proyecto liderado por Meza diseñó esta microcápsula específicamente para ellos y así permitir “que las bacterias sobrevivan mejor en el suelo y se liberen de forma controlada”, explica Banerjee, doctora en botánica y académica del Instituto de Ciencias Aplicadas de la UA. Los biopolímeros que la componen son exopolisacáridos, metabolitos producidos por los mismos microorganismos y que “actúa como barrera protectora frente a condiciones ambientales adversas, como la desecación, los cambios de temperatura y radiación UV”.