Consumidores cada vez más interesados en el origen, la calidad y la experiencia gastronómica están impulsando una nueva tendencia en supermercados y parrillas, como son los cortes premium para distintas ocasiones y presupuestos. En las parrillas chilenas algo empezó a cambiar.

Ya no sólo importa cuánto cuesta un corte o si alcanza para todo el grupo. Cada vez más personas preguntan por la raza del animal, el país de origen, el nivel de marmoleo o incluso el tipo de crianza antes de elegir qué carne llevar.

La tendencia, que hace algunos años parecía reservada para restaurantes especializados o fanáticos de la parrilla, comenzó a expandirse hacia supermercados y consumo masivo, y las empresas del sector ya están moviendo sus fichas. Ese es el caso de Minerva Foods, multinacional con fuerte presencia en Sudamérica que hoy busca consolidar en Chile una estrategia basada en distintos tipos de consumo: desde la carne del día a día hasta cortes premium orientados a celebraciones y gastronomía de alto nivel.

La compañía opera localmente con un market share de 40% en la carne importada al país y cuenta con una gran participación en góndolas de supermercados con sus marcas Pul, Estância 92 y Cabaña Las Lilas. “Hoy el consumidor chileno se fija mucho más en los detalles.

Hay personas que quieren una carne distinta para un asado especial, para cocinar en casa o simplemente para probar cortes de mejor calidad”, comenta Murilo Corral, director Comercial de Minerva Foods Chile, quien precisa que la conversación sobre carne se ha vuelto mucho más sofisticada que hace unos años. La apuesta coincide con un mercado especialmente activo.