Cuatro años lleva la consultora internacional Ernst & Young (EY) midiendo cómo los ejecutivos de la región perciben los riesgos de sus empresas. En la edición 2026 del sondeo, realizado entre casi 2.000 directivos de 18 países, con más de 500 encuestados en Chile, la distribución de las respuestas muestra un giro claro frente a la edición anterior, según informó La Tercera.
El principal temor ya no es el entorno macroeconómico. La preocupación por el escenario económico local bajó de 34% a 25% en esta edición, mientras que la inquietud por el contexto internacional se mantuvo estable en 27%. Lo que sí escaló fue la presión competitiva: el 31% de los encuestados en Chile señaló como su mayor desafío para los próximos tres años la entrada de nuevos competidores y sustitutos en su mercado, cinco puntos más que en 2025. El 30% apuntó a los cambios en la demanda y los comportamientos de los consumidores, tres puntos por encima del año anterior.
La lectura de EY es que la preocupación por la volatilidad cedió espacio a la presión dentro de los propios mercados. "Hoy el principal riesgo para las empresas no es solo la volatilidad, sino quedarse atrás en mercados más dinámicos, con nuevos competidores y tecnologías que cambian las reglas del juego", señaló la consultora al presentar los resultados del sondeo.
La inteligencia artificial (IA), la automatización y la analítica avanzada aparecen como el eje de las estrategias con que las compañías buscan responder a esos desafíos. La lógica que describe EY es directa: si el peligro viene de nuevos competidores y de consumidores con preferencias cambiantes, la tecnología es la herramienta clave para mantenerse competitivo.
El estudio también registró un cambio en la forma en que las empresas planifican. Según EY, ya no basta con proyectar un escenario futuro: las compañías están desarrollando planes para múltiples escenarios posibles y priorizando decisiones que puedan ajustarse con rapidez. La flexibilidad dejó de ser una ventaja para convertirse en una necesidad operativa.
La encuesta, en su cuarta edición consecutiva, incluyó respuestas de ejecutivos de 18 países, con Chile aportando algo más de 500 de las casi 2.000 encuestas totales. Los datos permiten comparar tendencias año a año, y el patrón para el caso chileno es nítido: la disrupción tecnológica y la presión competitiva desplazaron a los riesgos macroeconómicos como eje central de la agenda corporativa para 2026.
