Las cifras económicas conocidas durante los últimos días deben ser una señal de alerta para el país y especialmente para nuestra región. Al preocupante aumento del desempleo regional, que alcanzó un 10,3% en el trimestre móvil febrero–abril de 2026 y representa uno de los niveles más altos de los últimos años, se suma ahora la caída de 1,2% del Imacec de abril, completando cuatro meses consecutivos de retroceso de la actividad económica y registrando la mayor contracción en tres años.
Más allá de los números, estas cifras reflejan una realidad concreta: existe una economía que arrastra una prolongada falta de dinamismo y miles de familias que enfrentan mayores dificultades para acceder a empleo y oportunidades de desarrollo. Como gremio, creemos que estos antecedentes confirman la necesidad urgente de avanzar desde los diagnósticos hacia la ejecución efectiva de proyectos que permitan recuperar inversión, actividad económica y empleo.
Durante los últimos meses hemos visto avances importantes en iniciativas de infraestructura, vivienda, conectividad, desarrollo portuario e inversión estratégica que son fundamentales para el futuro de la Región de Valparaíso. Como región hemos realizado un esfuerzo significativo para generar acuerdos, destrabar proyectos y construir una agenda compartida de desarrollo.
Hoy el desafío es concretar. La reactivación económica no ocurre cuando un proyecto se anuncia, se diseña o incluso se aprueba.
Ocurre cuando las obras comienzan, cuando las inversiones se materializan y cuando los trabajadores vuelven a encontrar oportunidades laborales. La construcción tiene una capacidad única para movilizar empleo, activar encadenamientos productivos y generar bienestar en los territorios.