La reina Letizia protagonizó uno de los momentos más comentados de la visita papal a Barcelona al demostrar, ante las cámaras y la mirada de León XIV. Una sensibilidad y una preparación que no pasaron desapercibidas para la prensa especializada europea.
La escena tuvo lugar el miércoles 10 de junio en la Sagrada Familia, durante la última gran misa del pontífice en la Ciudad Condal, y su protagonista secundaria fue Valentina, una niña de 13 años con amaurosis congénita de Leber (ACL), una discapacidad visual que le impide percibir imágenes y solo le permite distinguir luces y sombras. PUBLICIDAD Valentina asumió la tarea de explicar a los reyes y al papa la nueva aguja de la Torre de Jesucristo, la que convirtió al templo en el edificio religioso más alto del mundo.
Lo hizo a través de una maqueta táctil a tamaño real, recorriendo con las manos cada detalle de la estructura y relatándola punto por punto ante una audiencia que difícilmente podría ser más exigente. El resultado fue una escena que trascendió el protocolo y que hoy analizan las publicaciones especializadas en casas reales de Europa.
La reina Letizia conquista a la prensa internacional El medio alemán Bunte ha sido uno de los que se han detenido en la actitud de la soberana. Según su análisis, Letizia llegó al encuentro con la niña con todo “estudiado” y “evita cometer errores”: “Le tomó la mano y la saludó con estas palabras: ‘Hola, soy la Reina.
Es un placer conocerte’”, reproduce el medio, quien añadió que para Valentina “sin duda fue un encuentro inolvidable, y la pareja real quedó completamente encantada”. PUBLICIDAD El análisis recoge los gestos que siguieron a la explicación de la joven: “‘¡Valentina, bravo, bravo!’ y ‘¡Felicidades!’, exclamaron tras la actuación de la joven”.