La jugada duró apenas unos segundos en pantalla, pero su peso se sentirá por mucho tiempo. Josko Gvardiol, defensor croata que milita en el Manchester City inglés, remató al fondo de la red en los descuentos del partido ante Portugal y por un instante pareció que Croacia había arrancado el empate que le permitiría sobrevivir en el Mundial 2026. Pero el VAR (Sistema de Asistencia Arbitral en Video) tenía otra lectura.

La revisión llegó de inmediato. La conclusión fue tajante: Mario Pasalic, mediocampista croata, estaba en posición adelantada en la acción previa al remate. El gol quedó anulado y Portugal conservó la ventaja para sellar su clasificación a los octavos de final.

La reacción de Luka Modric lo resumió todo. El capitán croata, ganador del Balón de Oro en 2018 y referente histórico de su selección, respondió con una risa irónica ante la cámara que transmitió la incredulidad de todo el equipo mejor que cualquier declaración verbal.

El punto de debate fue uno: jugadores y cuerpo técnico croatas argumentaron que Matanovic tocó el balón antes de que Pasalic interviniera, lo que habría invalidado la línea de offside y dado por válido el gol. El VAR no lo interpretó así, pero la discusión sobre si hubo o no ese contacto previo quedó instalada entre analistas y aficionados.

Croacia termina su participación en el Mundial 2026 con la amargura de una eliminación que pudo tener otro destino. Portugal, en cambio, avanza a los octavos de final del torneo que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México para enfrentarse a España en un duelo ibérico que ya figura como uno de los más esperados de la ronda.