El diputado Luis Cuello, del Partido Comunista (PC), cuestionó la presencia de delegados chilenos en la cumbre Escudo de las Américas, realizada en Panamá esta semana. El legislador afirmó que la participación refleja un cambio preocupante en la política exterior del Gobierno y una creciente subordinación a la administración de Estados Unidos.

Cuello criticó que en la cumbre un representante estadounidense instara a los países a abandonar el Estatuto de Roma y retirarse de la Corte Penal Internacional, la Corte Penal Internacional (CPI). El texto original asocia esa intervención a Pete Hegseth, quien es una figura pública estadounidense; esa atribución no coincide con los cargos oficiales conocidos, y no existe en la nota una confirmación formal del rol que se le atribuye.

El diputado vinculó la agenda del encuentro con operaciones en el mar Caribe que, según dijo, han incluido ataques a lanchas donde murieron personas sin procesos judiciales. También acusó al Gobierno de respaldar «violaciones flagrantes al derecho internacional», citando como ejemplos acciones contra Venezuela y contra la República de Irán, que, a su juicio, han tenido consecuencias económicas.

Históricamente, la política exterior chilena ha sido percibida como autónoma en varias etapas, con énfasis en el multilateralismo y la adhesión a tratados internacionales. Para Cuello, la adhesión a una cumbre impulsada por Estados Unidos y la recepción de llamados a retirarse de instrumentos como el Estatuto de Roma marcan una ruptura con ese antecedente.

¿Quién gana y quién pierde con este giro? El Gobierno, según sus críticos, obtiene mayor alineamiento con la agenda de seguridad estadounidense, un beneficio político en términos de relación bilateral. Pierden, dicen los opositores, la coherencia con compromisos internacionales y la confianza de sectores que valoran la independencia en política exterior. Para la ciudadanía, el riesgo es concreto: tensiones diplomáticas que pueden traducirse en costos económicos o en cambios en cooperación regional.

En el plano regional, la participación chilena en un foro percibido como contraria a mecanismos de justicia internacional puede aislar al país frente a socios que defienden la CPI y el derecho multilateral. Además, el debate alimenta la polarización interna sobre si la política exterior debe reflejar una política de Estado estable o la agenda del gobierno de turno.

La nota original recoge las críticas de Cuello pero no incluye una respuesta oficial del Gobierno a esas acusaciones. Tampoco precisa medidas concretas derivadas de la cumbre ni solicitudes formales de revisión de acuerdos internacionales por parte de la administración.

El diputado afirmó: "Chile hoy día está a un paso de actuar como una especie de protectorado de Estados Unidos, y eso es bastante preocupante". Al cierre de esta nota, la cumbre Escudo de las Américas se había celebrado en Panamá esta semana y no se registraba en la fuente una declaración oficial del Gobierno chileno para responder a las acusaciones de Cuello.