La muerte de un menor de 12 años en San Bernardo reavivó el debate sobre seguridad en Chile. Cuando distintas fuerzas políticas pidieron desplegar militares en las calles para controlar el orden público, el Presidente José Antonio Kast respondió con una sola palabra: populista. La declaración no tardó en generar tensión dentro de su propio sector.

El problema es que esa postura choca con uno de los pilares de su campaña presidencial. Durante la carrera a La Moneda, Kast presentó el Plan Implacable, un documento que contemplaba "presencia policial y militar en comunas bajo dominio del narco". La contradicción entre lo prometido y lo declarado fue el blanco de las críticas que recibió en los días siguientes.

El primero en activar el debate fue Christopher White, alcalde de San Bernardo, tras el asesinato del menor en su comuna. Después de las palabras del Presidente, calificó sus declaraciones de "desafortunadas" e hizo un llamado a buscar acuerdos entre las autoridades. También le recordó el Plan Implacable al mandatario.

Franco Parisi, líder del Partido de la Gente (PDG), fue más directo: sostuvo que Kast debería enfocarse en cumplir sus promesas de campaña. Según informó BioBío Chile, el senador Rodolfo Carter también marcó distancia, aunque con matices. Dijo tener diferencias con el Presidente y que "populista" no era necesariamente la palabra adecuada para describir la medida.

Kast agradeció a las Fuerzas Armadas por su trabajo en el Estado de Excepción y anunció que busca terminar con esa figura antes de que concluya su gobierno. El Ejecutivo impulsa además un proyecto de ley para habilitar a militares en controles de identidad en casos de flagrancia, un paso más acotado que el despliegue masivo en las calles que sus críticos reclaman.