En un cierre marcado por el llamado a la unidad regional, la XIV Asamblea General de la Red de Macrouniversidades de América Latina y el Caribe finalizó este viernes en Santiago con la firma de la “Declaración de Santiago de Chile”. El documento, ratificado tras dos días de debates en la Casa Central de la Universidad de Chile, establece una hoja de ruta crítica frente al estancamiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los desafíos éticos que impone la digitalización acelerada.
Las instituciones participantes, que representan el motor académico y de investigación de sus respectivos países, enviaron un mensaje directo a los gobiernos de la región: la soberanía científica y cultural de las naciones depende de la solidez y el financiamiento estatal de sus universidades públicas. Más allá de los rankings: una narrativa de excelencia propia Uno de los puntos más debatidos de la declaración fue la crítica a los indicadores y rankings internacionales.
Los rectores señalaron que estas métricas suelen estar centradas en la valoración del sector privado y en publicaciones indexadas, lo que las hace incapaces de capturar el impacto social y el rol histórico de la universidad pública en el continente. Ante esta realidad, la Red se comprometió a articular una narrativa de excelencia propia.
Esta propuesta busca fomentar indicadores complementarios que valoren la contribución de las aulas a la disminución de la desigualdad y la creación de redes de servicio público, evitando que la calidad académica se reduzca a cifras despojadas de su contexto social y nacional. Ética y tecnología frente a las demandas del mercado En el ámbito de la transformación digital, la Declaración de Santiago hace especial hincapié en el papel ético que deben jugar las instituciones de educación superior en la era de la Inteligencia Artificial.
Para las Macrouniversidades, la tecnología debe ser concebida estrictamente como una herramienta al servicio de las personas y no como un fin en sí mismo. En este contexto, las universidades públicas asumen el compromiso de alzarse como referentes del pensamiento crítico frente al creciente cuestionamiento del conocimiento científico y la propagación de la desinformación en las redes sociales.