Dos mensajes contradictorios salieron de Washington esta semana sobre la guerra con Irán. Mientras el Senado aprobaba una resolución para poner fin al conflicto, la administración de Donald Trump solicitaba al Congreso 87.000 millones de dólares para seguir financiándolo.
Russ Vought, director de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca, intentó bajar el tono de la petición. Sostuvo que los fondos irían a labores de mantenimiento y acciones no bélicas. "La mayor parte de esta solicitud abordará necesidades urgentes. Insto al Congreso a que actúe cuanto antes", declaró.
El desglose publicado por Axios da otra imagen. De los 87.000 millones solicitados, 67.000 millones irían al Departamento de Defensa del gobierno estadounidense: 21.000 millones para municiones, 17.300 millones para costos operativos y 12.100 millones para programas clasificados. Otros 11.100 millones se destinarían a agricultores y 1.400 millones a la respuesta al brote de ébola en África Central.
La resolución del Senado, que no tiene carácter de ley, marcó el punto de mayor impopularidad del conflicto en casi cuatro meses de guerra. Su valor es más político que jurídico, pero refleja fisuras dentro del Partido Republicano. Cuatro senadores del bloque oficialista se sumaron a los demócratas: Rand Paul (Kentucky), Lisa Murkowski (Alaska), Susan Collins (Maine) y Bill Cassidy (Luisiana).
El único demócrata que rechazó la resolución fue John Fetterman, senador de Pensilvania. La votación ocurrió un día antes de que Trump se reuniera con senadores en un almuerzo en el Capitolio, donde la solicitud presupuestaria será uno de los puntos de mayor tensión.

