El subempleo se ha vuelto un tema central en el debate laboral en Chile. Estudios recientes, incluido el del Centro de Estudios Públicos (CEP), muestran que una fracción relevante de personas con educación superior trabaja en ocupaciones por debajo de su calificación formal, con castigos salariales asociados.
Andrés Barrios, director del Human Development Lab y académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes (Uandes), plantea que el análisis requiere una mirada equilibrada. “Chile sigue mostrando retornos positivos a la educación superior, tanto técnica como universitaria.
Eso no se debe perder de vista al discutir subempleo y desajustes ocupacionales”, afirma. En ese sentido, menciona que el fenómeno no contradice el valor de estudiar, pero sí evidencia brechas relevantes entre grupos y trayectorias.
“A mayor nivel educacional, mayor probabilidad de empleo y mayores ingresos laborales. En promedio, completar educación superior sigue asociado a mejores resultados que no completarla.
Pero esos retornos no se distribuyen de manera homogénea”, señala. Brechas que afectan ingresos y trayectorias El desajuste tiene efectos concretos en salarios y desarrollo laboral.