La experiencia, desarrollada en la residencia Santa Bernardita, no solo entregó atención y educación en salud bucal, sino que también fortaleció la formación humana y profesional de los futuros dentistas. «Yo, aunque tengo ya ochenta y tantos, por mí seguiría aprendiendo».

La frase de Carmen Soto, conocida como Carmencita, resume el espíritu de una jornada donde la salud bucal fue el punto de encuentro entre generaciones. Hasta la residencia del adulto mayor Santa Bernardita, en Viña del Mar, llegaron estudiantes de sexto año de Odontología de la Universidad de Valparaíso para realizar un operativo que combinó educación y atención clínica, beneficiando tanto a residentes como a sus cuidadores.

La actividad forma parte de la asignatura Taller de Integración del Perfil de Egreso (TIPE III) y corresponde a la cuarta visita del equipo a la comunidad, en el marco de un proceso que ha priorizado el vínculo, la confianza y el conocimiento mutuo como base para la intervención. «Partimos conociéndonos, levantando información y entendiendo sus necesidades.

Esto no es solo venir a atender, sino construir un trabajo a lo largo del tiempo», explicó la académica María Paz Sepúlveda, odontóloga de la Universidad de Valparaíso a cargo de la actividad. En esa línea, detalló que el equipo aplicó instrumentos como encuestas de salud oral —entre ellas ENCAD y GOHAI— con el objetivo de sustentar las acciones en evidencia y proyectar el trabajo en el tiempo.

Asimismo, precisó que esta experiencia forma parte de una estrategia más amplia de vinculación con el medio, que incluye intervenciones en otras comunidades, como Gerópolis, establecimientos educacionales y jardines infantiles. «Creemos que es muy importante que los estudiantes salgan del box clínico, sobre todo trabajando con comunidades un poco más complejas y un poco abandonadas por el sistema.