Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), dos mujeres mueren cada día en Chile por cáncer cervicouterino, una enfermedad que se puede detectar a tiempo con un examen de quince minutos que no tiene costo. El Papanicolau, o PAP, es gratuito para cualquier mujer entre 25 y 64 años en el sistema público. Y sin embargo, las razones por las que miles de chilenas no se lo hacen tienen poco que ver con el dinero.

Los números ilustran la paradoja. El cáncer cervicouterino es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres entre 30 y 54 años y el tercero más frecuente en la población femenina en general, según el Ministerio de Salud. Pese a eso, la cobertura del examen pasó de 35,3% en 2002 a apenas 51,1% en 2023, de acuerdo a un artículo publicado en febrero de este año en la Revista Médica de Chile. Veintiún años de avance para llegar a la mitad.

Los estudios sobre conductas preventivas apuntan a tres barreras principales: el olvido, la falta de tiempo y la percepción de bajo riesgo personal. Muchas mujeres asumen que se sienten sanas y no necesitan el examen. El error es frecuente: el riesgo existe desde los 25 años y se mantiene hasta los 64, con independencia de cómo una se sienta.

El PAP no detecta un cáncer ya instalado: identifica lesiones precancerosas antes de que lleguen a serlo. Cuando se actúa en etapas tempranas, las posibilidades de tratamiento exitoso aumentan de forma considerable. La otra cara son los casos que llegan al sistema ya avanzados, cuando las opciones se reducen.

Ante esa realidad, la aseguradora Colmena puso en marcha una campaña para que sus afiliadas pongan al día este control, según informó La Tercera. "Buscamos que prevenir sea fácil para nuestras afiliadas: por eso el PAP está disponible a costo cero y en pocos pasos", señaló la empresa. La iniciativa apunta a reducir una brecha que, a pesar de décadas de esfuerzo público, deja a casi una de cada dos chilenas sin este examen básico.